Un buen bikini no es solo el que te queda bien.
Es el que sigue viéndose igual después de muchos días de mar, piscina, sol y maleta.
En Areia diseñamos piezas pensadas para acompañarte más de un verano. Pero hay pequeños hábitos, de esos que hacemos casi sin pensar, que desgastan la tela, apagan los colores y deforman el calce mucho antes de tiempo.
Estos son los seis más comunes, y cómo evitarlos.

01. No enjuagar tu bikini
Después de un día de playa o piscina, enjuágalo. Siempre.
El cloro y la sal de mar se quedan en la tela y, con el tiempo, debilitan las fibras y la elasticidad. Basta con pasarlo por agua fría apenas llegues a casa, o incluso en la ducha de la playa.
Un detalle importante: que sea agua fría. El agua caliente también desgasta la elasticidad.

02. Meterlo a la lavadora
Aunque sea en ciclo delicado, la lavadora tira, estira y roza la tela. El resultado: fibras dañadas y un calce que ya no es el mismo.
Lávalo siempre a mano. Toma menos de dos minutos y hace toda la diferencia.

03. Usar detergente común
Los detergentes de ropa son demasiado fuertes para una prenda de baño: apagan los colores y debilitan las fibras de la tela.
Usa un jabón neutro, en poca cantidad, y enjuaga bien con agua fría.

04. Secarlo al sol directo
Suena lógico dejarlo al sol para que se seque rápido, pero el sol quema la fibra y el color.
Sécalo a la sombra y sobre una superficie plana, como una toalla. Así mantiene su forma y sus colores por mucho más tiempo.

05. Retorcerlo para sacar el agua
Retorcerlo es la forma más rápida de que pierda forma y elasticidad, y también puede dañar los colores.
Solo presiónalo suavemente, o envuélvelo en una toalla y aprieta con cuidado para sacar el exceso de agua.

06. Guardarlo húmedo
Dejarlo mojado dentro del bolso o en una bolsa plástica favorece los malos olores y puede manchar o desteñir la tela.
Antes de guardarlo, asegúrate de que esté completamente seco. Y si vas de viaje, llévalo en una bolsa de tela que deje respirar la prenda.
⸻
Un bikini bien cuidado es un bikini que dura
No se trata de tratarlo con miedo, sino de darle un par de minutos después de cada uso.
Enjuagar, lavar a mano, secar a la sombra. Así de simple.
Porque las piezas que más queremos son las que nos acompañan temporada tras temporada.
